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	<title>Alda Kramarovskis</title>
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		<title>Entre redes</title>
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		<pubDate>Sat, 18 Feb 2012 11:03:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alda</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>

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		<description><![CDATA[Salvados de una red de tratas se reencuentran en otra red, años más tarde. &#160; Tu cara, una más en la galería de fotos de la red social, se deslizó indiferente. No conozco a todos los amigos de mis amigos, pero esta foto&#8230;un alerta interno me detiene, vuelvo con el cursor para una segunda mirada, si , [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Salvados de una red de tratas se </strong> <strong>reencuentran en otra red, años más tarde.</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Tu cara, una más en la galería de fotos de la red social, se deslizó indiferente. No conozco a todos los amigos de mis amigos, pero esta foto&#8230;un alerta interno me detiene, vuelvo con el cursor para una segunda mirada, si , sin duda sos vos, Pablo. El mechón blanco, ¿ canas o teñido? , pero los ojos miel, la sonrisa ancha, es la misma de tus dieciocho;  andarás por los cincuenta como yo.  Sigo asombrada, después de tanto tiempo  encontrarte aquí, en una página de internet, se me cruzan imágenes del pasado, el momento peligroso que compartimos, una trampa a nuestra ingenuidad de entonces.</em></p>
<p><em>Busco más pistas, éste es Pedro, sí, sin duda es él, está mayor, debe ser una foto actual. Pedro y Pablo, ¿los apóstoles? Dije para cortar la formalidad cuando nos presentamos en el hotel hace tantos años, tal vez treinta.</em></p>
<p><em>Indago otra información, no hay, está bloqueada, voy a mandar un mensaje, algún amigo va a contestar. Lo importante es que están, entonces no viajaron, ¿y los otros chicos, qué habrá sido de ellos?</em></p>
<p><strong>Buenos Aires, Capital, Leticia, dieciocho años, pelo castaño dorado, largo hasta la cintura, ropa sencilla a la moda de los sesenta, sentada a la mesa de un café en Retiro repasa los avisos del Herald, selecciona y marca:&#8221;Gran oportunidad para jóvenes ambiciosos dispuestos a viajar y ganar en dólares. Imprescindible buena presencia y conocimiento de inglés&#8221;. Esto es para mí-decide.</strong></p>
<p><strong>Sale a la calle decidida a independizarse de los padres, vivir una  experiencia soñada.</strong></p>
<p><strong>La entrevista es en el Royal Palace de la calle Reconquista, un hotel envejecido por falta de mantenimiento, de nombre tan pomposo como su pasado. En la recepción, un grupo de chicas y muchachos charlan animosamente. Leticia los evalúa con ojo crítico. Va a ser dura la competencia, hay chicas muy monas, buena ropa, algunas acompañadas por sus madres. Para evitar la comparación las evita y pregunta a dos jóvenes que están por retirarse: ¿vinieron por el aviso, tienen idea de qué se trata? No, sabemos lo mismo que vos, hay que entregar el curriculum a esa señora del escritorio y mañana nos llaman. Ahora nos vamos a tomar un café al lado, ¿querés?&#8230;No sé&#8230;en todo caso mañana, si somos seleccionados, ojalá nos elijan, sí&#8230;mañana, ¿Cómo se llaman ustedes?,Pedro y Pablo, ¿no serán los apóstoles? Silencio. No fue gracioso.</strong></p>
<p><em>Pablo qué lindo sos con ese flequillo despeinado, me gusta tu sonrisa, tus ojos de caramelo, me gustaría besarlos.  Ay Diosito, que mañana nos llamen, te quiero volver a ver ¿y si no?&#8230;qué tonta, no pedí tu teléfono, te hubiera dado el mío&#8230;por qué seré tan quedada.</em></p>
<p><strong>En casa de Leticia preparan la cena. El padre lee el diario, la hermanita menor juega con un muñeco topo Gigio en el piso y cada tanto explota de risa con &#8220;Los tres chiflados&#8221; en la tele. </strong></p>
<p><strong>-Papá, mamá&#8230; quiero que sepan, me presenté en un trabajo, si me llaman anoten todo, les di nuestro teléfono- anuncia a modo de saludo.</strong></p>
<p><strong>-¿Qué trabajo es? El padre cierra el diario para hablar con la hija. Leticia piensa y decide no dar toda la información todavía </strong></p>
<p><strong>- No sé papi, es una empresa norteamericana, el sueldo va a ser en dólares. </strong></p>
<p><strong>-¿Qué requisitos piden, te explicaron? </strong></p>
<p><strong>-Buena presencia&#8230;inglés. </strong></p>
<p><strong>-¿Nada más? </strong></p>
<p><strong>-Todavía no me tomaron, lo sabré después si soy seleccionada, lo importante es que nos van a pagar en dólares. </strong><strong>(Deliberádamente oculta lo del viaje al exterior, para discutirlo habrá tiempo) </strong></p>
<p><strong>Viernes, cerca del mediodía, suena el teléfono, Leticia corre a atender. Sí, Leticia Bonelli ¿fui seleccionada? ¡Qué alegría!, mañana a las nueve estoy allí.</strong></p>
<p><strong>Emociones cruzadas, miedo y alegría. Repasa mentalmente la ropa elegida  y  ensaya el discurso de presentación, no debe parecer tímida ni demasiado audaz.</strong></p>
<p><strong>En el hotel, la sala de recepción parece más grande hoy,  solo se presentaron los seleccionados. En el escritorio, la mujer que los recibió antes, a su lado, un hombre, ambos entrevistan a una de las elegidas. Leticia hace un paneo a las pocas chicas que aprobaron. Más lejos están Pedro y Pablo esperando su turno, va directo hacia ellos. Desde donde están no se escucha la entrevista. </strong></p>
<p><strong>-¿No les parece raro que no hayan citado a ninguna de las pitucas del otro día, las que vinieron con la madre? Pedro se encoge de hombros y lo mira a Pablo- no las querrán por eso, tendrán muchas pretensiones, o fallaron con el idioma. ¿Y vos Leti, cómo andás, estás preparada?- I`m fine, ¿and you? -se ríe para ocultar la ansiedad. </strong></p>
<p><strong>Se encontraron en el café después de la entrevista, tal lo acordado. ¿A vos qué te preguntaron, Leticia? No mucho, más bien querían saber mi grado de madurez, si tenía libertad para manejarme sola, les dije que sí, que a mi familia le gusta que sea independiente.   Les pregunté sobre la editorial, cómo se venderán las revistas, para qué el inglés, dónde viviremos y todo eso. Me dieron una explicación confusa, sólo quedó claro qué nos iban a pagar el alojamiento. No pregunté más, se darían cuenta que no entendí nada. </strong></p>
<p><strong>-Sí a nosotros igual, lo único que querían era confirmar si teníamos algún impedimento para viajar al exterior. ¿Te dieron el contrato?</strong></p>
<p><strong>- Sí, en inglés, me pidieron la firma  de mi viejo.</strong></p>
<p><strong>-A nosotros también, sabemos que se trata de un trabajo de promoción de una nueva editorial, primero una parada en Uruguay y de allí al Caribe, cuántos países no sé, muchos. Mañana temprano debemos devolver el contrato firmado, padres no tenemos, mi abuela puede  firmar y a él una tía, está bien, dijeron. Con Pedro nos conocemos del instituto donde vivíamos. Bueno, lo importante es que vamos juntos y el domingo, eso es pasado mañana ¿no? viajamos en un avión privado que sale de Ezeiza. Nos pidieron el documento para el pasaje. ¿Vos se lo diste?  Lleven poca ropa-nos dijeron- con lo que van a ganar se compran  todo nuevo. Viste, quedamos solo seis, cuatro chicas y nosotros los únicos varones ¿tus viejos te dejan viajar?</strong></p>
<p><em>Cómo le digo a mi viejo lo del viaje. Pablo no tiene problemas, él es varón y mayor que yo, para los varones es más fácil, si no me dejan me muero, lo voy a convencer a papi cuando le muestre el contrato, a él  le gusta la formalidad.  Ay Pablo&#8230;mañana estaremos juntos mirando nubes por la ventanilla del avión,  nunca volé,  comenzaremos juntos esta aventura&#8230;¿y el curso  para vender las revistas?, de éso no se habló más.</em></p>
<p><strong>Sentada en la cocina Leticia llora, no me podés hacer  esto papá, me estás cortando las alas, es mi futuro, no me digas que no vas a firmar porque está en inglés, te lo traduzco yo, aquí dice que voy a trabajar en la promoción de revistas, me van a pagar en dólares, es una editorial nueva, por eso no se conoce. El señor y la señora de la entrevista van a viajar con nosotros, nos van a cuidar, necesitan tu autorización para ser mis tutores. ¡No, no me podés hacer eso papá!, les dije que estaba preparada para tomar mis propias decisiones, así me enseñaste siempre, ahora me decís que no me dejás, ¡Es tarde!, les di la cédula para el pasaje, claro que lo pagan ellos, ¿cómo a dónde?, te dije, primero a Uruguay y después al Caribe. Qué se yo la dirección de Montevideo, no pregunté.</strong></p>
<p><strong>Leticia no para de llorar y el padre cada vez más firme: mañana vamos juntos a recuperar tu documento. Qué cabeza la tuya, por qué no pensás un poquito, una empresa seria no hace la última selección un día sábado para viajar al día siguiente que es feriado y con un contrato en inglés. Cómo lo investigás, las oficinas públicas están cerradas, no voy a regalar a mi hija a unos desconocidos  firmando un papel que no entiendo.</strong></p>
<p><strong>Domingo por la mañana tempranísimo, padre e hija llegan juntos al hotel, preguntan en la recepción, de allí los mandan al segundo piso, se detienen ante la puerta, el padre se queda detrás de una columna escuchando.</strong></p>
<p><strong>El hombre y la mujer, los dos en bata de dormitorio, se asoman, qué raro , piensa Leticia, ayer se trataban de usted y hoy duermen juntos.</strong></p>
<p><strong>-¿Qué hacés aquí tan temprano, no te dije a las diez, cómo que no te dejan viajar, no dijiste que sos independiente?- rugió el hombre. Tomá tu cédula y desaparecé, igual, tan maricona no nos ibas a servir. Y le cierra la puerta en la cara.</strong></p>
<p><strong>El padre y la hija salen del hotel en silencio.</strong></p>
<p><em> Tenía razón papá, quiénes son estos tipos, nos mintieron, ¿qué planes tenían para nosotros? Ahora me doy cuenta, nos seleccionaron por contar que nos bastamos solos, será por eso que a las pitucas no, fueron acompañadas por las madres. Nosotras, indefensas,  unas pobretonas inocentes sin chance, y los chicos&#8230;tal vez por huerfanos, se educaron en un instituto de menores. Si pudiera advertirles&#8230;vendrán en un rato con el equipaje sin saber lo que descubrimos.</em></p>
<p><strong>Caminan ensimismados un par de cuadras hasta que el padre se detiene: esperame en el barcito, le dice con la voz todavía temblorosa de rabia, tomate un café con leche, tengo algo que hacer aquí a la vuelta, después nos vamos a casa.</strong></p>
<p><em>Pasaron los años,  había olvidado el suceso, era joven, sobraban proyectos, me casé, divorcié, tuve hijos, pronto seré abuela, mis padres murieron demasiado jóvenes, los llevó la misma enfermedad,  fue la etapa más triste que me tocó vivir.</em></p>
<p><em>Ahora trabajo en una agencia de seguros. Los fines de semana salgo con amigos o me entretengo con la computadora recién comprada, chateo, comparto fotos y noticias en la red social. Desde que los encontré en Internet, algo impensable hace una década, me vuelan las horas.</em></p>
<p><em>En pocos días, un contacto me da la dirección de la peluquería donde Pedro y Pablo son socios.</em></p>
<p><em>Me siento en el salón como una cliente más. Ellos no me reconocen, los observo en sus movimientos, atenta a las conversaciones&#8230;¡son gays!, cómo no me dí cuenta, claro, en esa época&#8230;</em></p>
<p><em>Me dejo peinar por Pablo, no pesca ninguna de las señales, entonces voy directo: ¿Te acordás de mí, del viaje al Caribe, cómo les fue? Se queda duro con el cepillo en la mano, me mira fijo por el espejo. Ah sí&#8230; ahora me acuerdo, sos Leticia, ¿cómo, no te enteraste?  cuando llegamos al hotel estaba rodeado de patrulleros, ¿vos dónde estabas?, eran traficantes de personas los hijos de puta. El Padre de una de las chicas desconfió y los denunció en la comisaría a la vuelta del hotel. Los pescaron &#8220;in fraganti&#8221; con toda nuestra documentación ¿vos cómo zafaste? Claro que no viajamos, ninguno viajó, nos citaron a declarar. </em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em> </em></p>
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		<title>No tiene la menor idea</title>
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		<pubDate>Sat, 26 Nov 2011 17:39:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alda</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>

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		<description><![CDATA[                 Soy el caballo de tiro de un cartonero. Mi dueño no sabe que antes fui como él, (un cartonero).  Sentado en el carro, en busca de cualquier cosa para matar el hambre, levantaba de la calle lo que la gente tira, lo reciclable se paga bien. Mi caballo ( robado a otro infeliz en pago de una [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://aldakramarovskis.escritoresdepinamar.com/wp-content/uploads/2011/11/cartoneros-asesinos-2.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-393" title="cartoneros-" src="http://aldakramarovskis.escritoresdepinamar.com/wp-content/uploads/2011/11/cartoneros-asesinos-2-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a>               </p>
<p> Soy el caballo de tiro de un cartonero. Mi dueño no sabe que antes fui como él, (un cartonero).</p>
<p> Sentado en el carro, en busca de cualquier cosa para matar el hambre, levantaba de la calle lo que la gente tira, lo reciclable se paga bien. Mi caballo ( robado a otro infeliz en pago de una deuda)  solo  servía para tirar del carro.</p>
<p>No me avergüenza decir que más de una vez rescaté algo bueno para comer.</p>
<p>Un día, separando cascotes, encontré alfajores entre los escombros de un derrumbe, milagrosamente enteros, en cajas bien preservadas por el envase plástico y varias docenas de cubiertos finos que vendí muy bien.</p>
<p> El matungo avanzaba resollando, pero  siempre había algo más para levantar. Con tanto peso, el socio,  retobado, no quería avanzar.  Unos buenos latigazos y retomaba  el brío. Eso servía, claro que servía, ¿acaso hay otra manera de tratar a un caballo si no obedece?</p>
<p>Se murió en la calle, la gente  gritaba: ¡asesino, dale de comer!, de  todo me decían… escapé  de milagro de ser linchado. No recuerdo  ni como llegué a la villa, me mandé dos cartones de vino y caí desmayado.</p>
<p>Cuando desperté estaba atado al poste, me morí y resucité en caballo, pensé.</p>
<p> ¿Será mi turno tirar del carro, y recibir los azotes?, ¿qué hice para merecer esto?</p>
<p>Soy un caballo ahora,  cómo te explico a vos, mi dueño,   que  el carro es pesado,  las correas me lastiman,  duele, tengo calor,  no me alcanza la cola para espantar las moscas,  tengo sed y no hay agua.  Antes, cuando era como vos no lo  sabía, o no me importaba.</p>
<p>.</p>
<p>Después de entregar los bultos más grandes, a cambio de unos pesos, volvemos a la villa al amanecer.</p>
<p>Mi dueño vive en un rancho de cartón y chapa, pero en el piso tiene alfombras del hotel de acá, cerca de Retiro. Al llegar descarga y guarda lo que no vendió para revisar mañana; me deja con el carro vacío atado al poste de luz y se tira a la catrera reventado. Su vida es triste,  como antes la mía, no tiene esperanza, lo sé. Lo peor es  que no se da cuenta. Todavía&#8230;</p>
<p> Mientras él duerme,  desayunado con vino barato, yo, su socio cuadrúpedo sin sueldo, me quedo a la intemperie ( duelen los rayos de sol al mediodía sobre las llagas ) trato de olvidar masticando algunos yuyos secos, lejos del tacho de agua que los pendejos siempre se olvidan de recargar.</p>
<p>Ahora me toca a mí, ¿moriré también en la calle?</p>
<p>Él duerme…no tiene la menor idea.</p>
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		<title>&#8220;All-star&#8221;</title>
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		<pubDate>Sat, 05 Nov 2011 20:52:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alda</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poesías]]></category>

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		<description><![CDATA[Those blue green eyes Had me completely mesmerized. He mounted the high bars and swung  up high, it took my breath away to see him fly! I schemed and plotted to get him near, Hungry for the light that seared. He was the &#8220;All-star&#8221; of our school! So tall, so handsome and Oh! So cool! A [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Those blue green eyes</p>
<p>Had me completely mesmerized.</p>
<p>He mounted the high bars and swung  up high,</p>
<p>it took my breath away to see him fly!</p>
<p>I schemed and plotted to get him near,</p>
<p>Hungry for the light that seared.</p>
<p>He was the &#8220;All-star&#8221; of our school!</p>
<p>So tall, so handsome and Oh! So cool!</p>
<p>A prize to be won at any cost´</p>
<p>I went for him without restraint.</p>
<p>And nine months later paid with pain</p>
<p>The prize was lost&#8230;</p>
<p>But I had won -a -baby girl to carry on!</p>
<p><a href="http://aldakramarovskis.escritoresdepinamar.com/wp-content/uploads/2011/11/bebe1.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-372" title="bebe" src="http://aldakramarovskis.escritoresdepinamar.com/wp-content/uploads/2011/11/bebe1-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a></p>
<p>                         By Renata St. Lawrence</p>
<p>                                  August 30, 1964 in Toronto.</p>
<p>Poema que recibí de una amiga de la infancia actualmente residente en Florida, EUA.</p>
<p>La vida nos reconectó después de más de 50 años gracias a internet.</p>
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		<title>El ciruelo Bonsai</title>
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		<pubDate>Mon, 31 Oct 2011 11:23:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alda</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>

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		<description><![CDATA[                                           “Él acababa de convencerse de que su sentimentalidad, aptitud de simpatía, que viene desde tiempo luchando por recuperar, está enteramente agotada, y en los sufrimientos de este descubrimiento, cavila y halla por fin que quizá el cuidado de una plantita endeble, de una mínima vida, de lo más necesitada de cariño, debiera ser [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>                                         <a href="http://aldakramarovskis.escritoresdepinamar.com/wp-content/uploads/2011/10/post-bonsai.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-362" title="post-bonsai" src="http://aldakramarovskis.escritoresdepinamar.com/wp-content/uploads/2011/10/post-bonsai-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a></strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>“Él acababa de convencerse de que su sentimentalidad, aptitud de simpatía, que viene desde tiempo luchando por recuperar, está enteramente agotada, y en los sufrimientos de este descubrimiento, cavila y halla por fin que quizá el cuidado de una plantita endeble, de una mínima vida, de lo más necesitada de cariño, debiera ser el comienzo de la reeducación de su sentimentalidad”  (Macedonio Fernandez)</p>
<p>.</p>
<p>A falta de pareja, hijos o mascota para cuidar, él proyecta su necesidad de amor a una planta, al ciruelo Bonsái  que cultiva en una pequeña maceta. Si amanece lindo  la expone al sol; si llueve suave, también.</p>
<p>Tanta dedicación es premiada; un día amanece  cubierta  de flores blancas. Emocionado las revisa a diario, si falta una se entristece, pero la ilusión de un posible fruto lo consuela.</p>
<p>Cuando menos lo esperaba, ¡qué disgusto!, se cayeron todas las flores, qué  habrá pasado, se pregunta consternado. Con una lupa examina las hojas, el tallo se ve vigoroso y las hojas sanas; lo invade un sentimiento de culpa: no tendrá frutos, la regó demasiado, le faltó agua, enferma no parece, dubita triste.</p>
<p>A los pocos días sucede el milagro, descubre una ciruela del tamaño de un grano de pimienta. La novedad lo obliga a reforzar la dedicación y cuidado de la planta, le habla como a una persona (dicen que es bueno) y le lee cuentos antes de ir a la cama. En el  balcón, la rota al  sol con frecuencia para que madure parejo, si hay viento la protege con un biombo.</p>
<p>La ciruelita creció al tamaño de una guinda y está a punto de colorear. Pero la vida para él es un corolario de desgracias, el fruto de tanta abnegación se desprende y cae ante su perpleja mirada. El dolor es grande, llora sin consuelo, llora como un niño, con lágrimas de soltero, viejo y maricón.</p>
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		<title>Zafiro azul</title>
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		<pubDate>Mon, 26 Sep 2011 11:13:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alda</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>

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		<description><![CDATA[  (De mi participación en el libro &#8220;Levantando Vuelo)* La isla del tesoro no era otra cosa que un promontorio barroso, que emergía de un un terreno bajo, inundado la mayor parte del año. Nuestra isla de fantasía tenía un par de paraísos retorcidos a falta de palmeras. Allí concurríamos diariamente a jugar con Isabel. Nos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>  (<em>De mi participación en el libro &#8220;Levantando Vuelo)*</em></p>
<p>La isla del tesoro no era otra cosa que un promontorio barroso, que emergía de un un terreno bajo, inundado la mayor parte del año. Nuestra isla de fantasía tenía un par de paraísos retorcidos a falta de palmeras. Allí concurríamos diariamente a jugar con Isabel. Nos calzábamos las botas de goma y con los bártulos al hombro chapoteábamos intrépidas nuestro mar del Caribe. Las bolsas contenían juguetes y trapos para extender sobre la tierra húmeda para no ensuciarnos.</p>
<p> Representábamos casi siempre el mismo esquema: una hacía de princesa y la otra de esclava, las disputas por el primer rol eran frecuentes, pero en cuanto entrábamos en la dimensión del juego todo era fantástico y  real. </p>
<p>La tarea de la esclava era adornar a la princesa y satisfacer sus caprichos. En nuestro cofre del tesoro teníamos pañuelos de seda, joyas de fantasía recicladas de nuestras  madres y, entre otras cosas, un bonito anillo de filigrana con una gran piedra ovalada azul, que era de la madre de Isabel. Mi amiga me contó no sé qué bolazo sobre el origen de ese anillo “de oro con un zafiro azul” que habría pertenecido a una condesa húngara degollada por su amante.</p>
<p>Dejamos de ir a la isla el día en que jugando a “el rey y la reina”, un hombre del vecindario nos pescó besándonos en la boca, imitando a lo aprendido en el cine. La vergüenza ante su risa burlona fue el principio del fin de los juegos para pasar a otra etapa de la niñez.</p>
<p>En cuanto al anillito de la piedra azul, que en un reparto fraudulento quedó en mi poder, me lo robó un desconocido a quien le conté la historia de la condesa degollada mientras, sentados al borde de una zanja, observábamos un campamento de gitanos que había llegado al pueblo</p>
<p>*<em>Textos de Escritores Pinamarenses.</em></p>
<p>                             <em><em>                              </em></em>                           </p>
<p><em><a href="http://aldakramarovskis.escritoresdepinamar.com/wp-content/uploads/2011/09/anillos-compromiso-piedras-preciosas-300x262.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-356" title="anillos-compromiso-piedras-preciosas-300x262" src="http://aldakramarovskis.escritoresdepinamar.com/wp-content/uploads/2011/09/anillos-compromiso-piedras-preciosas-300x262-150x150.jpg" alt="entre ellos, el de la piedra zul" width="150" height="150" /></a>                              </em></p>
<p><em>                              </em></p>
]]></content:encoded>
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		<title>Demanda Judicial</title>
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		<pubDate>Wed, 22 Jun 2011 10:30:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alda</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>

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		<description><![CDATA[  (Carta publicada en la sección Consultorio Judicial de un periódico local) Señor Abogado, lo consulto porque necesito la devolución de lo mío, he sido defraudada, engañada en mi buena fe por este señor, a quien no voy a nombrar; él ha jugado conmigo, me estafó para quitarme un emprendimiento común de cuatro años, sorteando [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://aldakramarovskis.escritoresdepinamar.com/wp-content/uploads/2011/06/abogado.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-348" title="abogado" src="http://aldakramarovskis.escritoresdepinamar.com/wp-content/uploads/2011/06/abogado-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a> </p>
<p>(Carta publicada en la sección Consultorio Judicial de un periódico local)</p>
<p>Señor Abogado, lo consulto porque necesito la devolución de lo mío, he sido defraudada, engañada en mi buena fe por este señor, a quien no voy a nombrar; él ha jugado conmigo, me estafó para quitarme un emprendimiento común de cuatro años, sorteando todo tipo de dificultades, sinsabores y alegrías, marchas y contramarchas, y en el momento de disfrutar lo construido me dejó sin nada ¿y sabe lo peor? ya no tengo ganas de empezar de nuevo, ni de vivir; no busco venganza ni indemnización material, sólo recuperar lo mío lo más pronto posible ¿qué solución pretendo?, le contesto, quiero que ese cretino me devuelva todo lo que me debe: el amor, los besos, mi parte de los  abrazos, la felicidad compartida,  la dedicación, el desvelo, alguna que otra lágrima, la admiración, los buenos deseos y el apoyo que siempre le di, y lo más importante, quiero que la devolución sea de la misma calidad y cuantía que recibió y usufructuó sin merecerlo, puede ser en cuotas, le doy facilidades.</p>
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		<title>Forzuda</title>
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		<pubDate>Thu, 09 Jun 2011 21:51:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alda</dc:creator>
				<category><![CDATA[Microficciones]]></category>

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		<description><![CDATA[La casa era una antigua residencia de campo, calefaccionada con leña procedente  de la hectárea de monte que poseían en el fondo de la propiedad. Esa tarde, como todos los días María salió con la bolsa de arpillera y un hacha diminuta a trozar ramitas secas para encender el fuego. Estaba en esa tarea cuando [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La casa era una antigua residencia de campo, calefaccionada con leña procedente  de la hectárea de monte que poseían en el fondo de la propiedad. Esa tarde, como todos los días María salió con la bolsa de arpillera y un hacha diminuta a trozar ramitas secas para encender el fuego.</p>
<p>Estaba en esa tarea cuando sintió la tierra temblar a sus pies, hubiera pensado en un terremoto si al mismo tiempo el crujido de la madera seca al desgarrarse no la obligara a mirar hacia atrás y arriba:  un sauce gigante, centenario, agotada su vida, se estaba por desplomar, corrió para evitar ser aplastada.</p>
<p>En ese mismo instante el marido entraba por la tranquera, distante unos cien metros. Al escuchar el estruendo vio las dos situaciones:  el enorme árbol cayendo detrás de la casa y a su mujer salir corriendo del monte con el hacha en la mano. Impresionado le gritó: ¡qué hiciste, bestia, qué hiciste!&#8230;</p>
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		<title>Carta a Cortázar</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Jun 2011 10:20:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alda</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>

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		<description><![CDATA[Hola Julio, no me conocés, soy un tal Lucas, tengo veinte años y vivo en Banfield, ¿te suena? Se me ocurrió escribirte porque necesito un consejo ¿cómo te hiciste escritor? Estoy leyendo EL LIBRO DE MANUEL , yo también soy un exiliado, me fui de mi casa con las bolas infladas por un  bardo con mi viejo, cuando [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hola Julio, no me conocés, soy un tal Lucas, tengo veinte años y vivo en Banfield, ¿te suena?</p>
<p>Se me ocurrió escribirte porque necesito un consejo ¿cómo te hiciste escritor?</p>
<p>Estoy leyendo EL LIBRO DE MANUEL , yo también soy un exiliado, me fui de mi casa con las bolas infladas por un  bardo con mi viejo, cuando abandoné la facu se volvió loco, me cortó EL DIVERTIMENTO, el feisbuc, el tuiter, los amigos de la previa, todo, ¿me entendés?</p>
<p>No quiero estudiar más, reprobé EL EXÁMEN final, no me salió EL MODELO PARA ARMAR;  por ese moco que me mandé perdí LOS PREMIOS prometidos: la moto, la llave del auto de los sábados, todo. El viejo me quería matar, mi vieja lloraba, me fui a la mierda.</p>
<p>Estoy en una CASA TOMADA, conviviendo con un BESTIARIO de cuarta. Los pungas se empastillan con Rivo para tener coraje,  ¿entendés?  El otro día pasaron la gorra para vino y birra,  les mostré mis bolsillos secos y la mochila con algo de ropa y tu libro, les dije, loco, no tengo un mango, me fugué de mi casa.</p>
<p>-Si venís a chorear con nosotros te perdonamos la vida- les dije &#8220;ni&#8221; y me senté en un rincón a leer, abrazado a la mochila.</p>
<p>Los exiliados de tu libro no la pasaban tan mal,  aprendieron un idioma sin estudiar, podían leer  noticias de  La Argentina en francés,  y conocieron un país.</p>
<p>Lo de la Calera se acuerdan mis viejos, cuando pasó eso vivían en Córdoba, eran chicos entonces. Esa historia no me interesa demasiado, no sé por qué le dan tanta manija, yo ni había nacido, pasó hace tanto tiempo&#8230;</p>
<p>Me gustó la parte donde Heredia relata los encuentros con las inglesas, me hice el bocho con Diana o Jennifer, aquí no hay ninguna mina, solo estos chabones drogadictos; piojosos deben estar, no hago más que rascarme la cabeza.</p>
<p>Me gusta tu libro, quisiera escribir como vos, ¿me entendés? ¿te parece que puedo aprender?</p>
<p>En mi casa deben estar preocupados, espero unos días, cuando se les pase la bronca se van a ablandar, ahí aprovecho para hacer la mía, entre abrazos, lágrimas y perdones les tiro mi plan.</p>
<p>Ya lo tengo decidido, no quiero ser arquitecto, ¡voy a ser escritor!.</p>
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		<title>Poema cósmico</title>
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		<pubDate>Sun, 22 May 2011 22:18:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alda</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poesías]]></category>

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		<description><![CDATA[Por un oblicuo rayo de luna  navego el vasto universo buscando un amor esquivo y eterno fugitivo. Turbulencias del alma eclipsan la luna un momento y en ese mágico encanto naufrago sin remedio en las estrellas de sus ojos]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://aldakramarovskis.escritoresdepinamar.com/wp-content/uploads/2011/05/hada_de_noche.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-318" src="http://aldakramarovskis.escritoresdepinamar.com/wp-content/uploads/2011/05/hada_de_noche-227x300.jpg" alt="" width="227" height="300" /></a>Por un oblicuo rayo de luna</p>
<p> navego el vasto universo</p>
<p>buscando un amor esquivo</p>
<p>y eterno fugitivo.</p>
<p>Turbulencias del alma</p>
<p>eclipsan la luna un momento</p>
<p>y en ese mágico encanto</p>
<p>naufrago sin remedio</p>
<p>en las estrellas de sus ojos</p>
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		<title>Ogu, el agricultor y el origen de la codicia</title>
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		<pubDate>Fri, 01 Apr 2011 20:25:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alda</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>

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		<description><![CDATA[Ogu era feliz,  reconocido entre los suyos como el mejor y más valiente cazador, quienes lo seguían no eran defraudados. Como todo mandatario elegido tenía sus privilegios, era un macho Alfa en armonía con las distintas tribus y sus líderes, sin más disputas que la posesión de las hembras y reparto de los manjares de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Ogu era feliz,  reconocido entre los suyos como el mejor y más valiente cazador, quienes lo seguían no eran defraudados. Como todo mandatario elegido tenía sus privilegios, era un macho Alfa en armonía con las distintas tribus y sus líderes, sin más disputas que la posesión de las hembras y reparto de los manjares de caza en orden y cantidad proporcional al grado de aceptación del líder entre sus favoritos.</p>
<p>Un día escarbando la tierra para tapar sus heces, descubrió una semilla germinada. Después de observarla con curiosidad la reconoció de unas frutas que habían comido poco antes. Estudió la evolución en un germinador dentro de una calabaza, día por día. Cuando comprendió que podía duplicar una planta, gritó &#8220;Eureka&#8221; ,pero con sonidos guturales que significaban lo mismo. Aprendido el mecanismo sembró una parte y guardó el resto en cáscaras de coco y conchas de caracoles. Fue el primer acopiador de granos y semillas con proyecto cooperativo. Había nacido la agricultura, y con ello los problemas del Homo Sapiens.</p>
<p>Mientras vivían de fruta silvestre y carne de caza, se atiborraban en el momento. No había heladera, todo se consumía en el acto. El drama era cuando volvía la hambruna,  solían comer carroña o cualquier porquería,  migrando de un lugar a otro como los animales.</p>
<p>El  descubrimiento del fuego fue un gran progreso, la carne mejoró el sabor y se mantuvo algunos días, siempre bien escondida de los depredadores.</p>
<p>La huerta colectiva estaba a la vista de los codiciosos,  para protegerla de alimañas y otras tribus se armaron con palos y piedras. Así nació el primer sistema de seguridad para custodiar los bienes materiales.</p>
<p>Los alimentos saqueados daban poder al líder de las bandas de malhechores, siempre seguidos de una corte de aduladores que  descubrieron otra manera de vivir: cosechar sin haber trabajado. Ese día  derribaron la valla de la huerta . Ogu y su tribu, sometidos a trabajar para los intrusos, se convirtieron en  esclavos. Fue el inicio de las clases sociales.</p>
<p>El hombre prmitivo aprendió que había varias filosofías de vida y pudo optar. Había nacido el capitalismo con su lado oscuro y la ambición desmedida. También el Homo Ladinus, así como lo conocemos hoy.</p>
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