• "Obras publicadas"

    Microficciones

    Mayo 21, 2010 // No Comments »

    Garúa en blueGARÚA EN BLUE

    Tercer piso B a estrenar.
    El balcón con piso deck reluciente. En un rincón la maceta con cañas, regalo de Andrea, en el otro, la reposera, y en el centro la mesita con mantel blanco, el servicio de té y la torta de chocolate para agasajar a las amigas que vinieron a conocer el departamento.
    Los balcones del edificio son iguales, todos con pisos deck.
    Los propietarios del cuarto B, los de arriba, acaban de regresar de la playa. En su balcón solo tienen un tender. Después de bañarse colgaron allí los trajes de baño y las toallas azul marino que pagaron baratas porque destiñen.

    FRUTOS PROHIBIDOS

    La doble hilera de moreras, de ramas vigorosas y hojas brillantes, ornamenta y refresca los caminitos internos que dividen las parcelas del cementerio. Bajo la sombra frondosa de esos árboles hay bancos de cemento donde se sienta la gente a descansar o tal vez a meditar. Los frutos están al alcance de la mano, se ofrecen tentadores. Son moras rojas como la sangre fresca, maduras y pulposas. Sólo los pájaros silvestres las comen.

    DE FÁCIL SOLUCIÓN

    En las reuniones del sindicato se eliminó la primera fila de asientos porque nadie se quería sentar adelante.

    (Publicados en DC de Caríló)

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    ZOOLATRA (*) (cuento)

    Febrero 1, 2009 // No Comments »

     Primero eran un perro y un gato. Después fueron el perro y tres gatos. Al tiempo eran el mismo perro y diez gatos más.

      -¡Estás loca!-le dijo la hermana cuando vino a visitarla tras una ausencia de varios años.

      Además del perro y los gatos de “adentro”, había una cantidad de externos, difícil de calcular, que venían a almorzar diariamente.

      Alguien se tiene que ocupar de estos pobres animalitos y de tantos otros que andan por el mundo y nadie quiere-después de alimentarlos, se justificaba la hermana, y colocaba un platito extra de alimento finamente desmenuzado junto a la puerta que daba al patio.

      -¿Y eso para quién es?

      -Es para los invitados especiales-dijo misteriosamente sin agregar detalles.

      Y esa noche los vio.

      La casa era muy chica, y en el único dormitorio, una sola cama desvencijada. Allí dormía su hermana con el primer perro y algunos gatos de “adentro”, todos estirados a sus pies, sobre la misma manta. 

      Ella se tuvo que acomodar como pudo en el piso de la cocina, sobre un colchón improvisado.

     Le costó conciliar el sueño. Se despertó varias veces por quejidos de animales peleando en el jardín y ruido de corridas de gatos sobre el tejado.

      Cerca de la medianoche vio entrar a los “invitados especiales” deslizándose por debajo de la puerta cerrada que daba al patio: eran una, dos, …cinco…diez…Se hartó de contar sombras negras…todas amontonándose, rodeando y cubriendo el platito hasta que perdió la blancura.

      Una súbita sensación de asco la estremeció y no pudo seguir mirando.

      Antes del amanecer, tan silenciosamente como llegaron se habían ido.El platito estaba vacío.

      Solo el rastro viscoso y brillante en el umbral delató el paso de las babosas.

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    (*) Dícese de quien ama exageradamente a los animales

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    Septiembre 29, 2008 // Comentarios desactivados

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