Antes del 25 de enero de 1997 Pinamar era un tranquilo jardín de pinos, arena y mar.
Algunas tempestades a lo largo de muchos años no lograron destruir lo que allí crecía,
Y todo indicaba un futuro próspero a pesar de algunas dificultades.
Pero un día, una ráfaga de viento maligno depositó una extraña semilla y el mal germinó en el hermoso y codiciado jardín.
Y hubo quienes desoyendo advertencias lo regaron y abonaron, desafiando los presagios.
Y el mal creció. Y el mal trajo la destrucción por tierra y fuego, iluminando el cielo en una noche negra de enero.
En el paraje se abrió una grieta en llamas, el estruendo silenció a los pájaros y amordazó a los hombres que tuvieron miedo.
La noticia trascendió fronteras y cruzó mares.
La grieta siguió ensanchándose porque de ella emanaban miasmas malolientes y espíritus de confusión.
La mentira creció subterránea cual serpientes anaeróbicas.
Ha pasado el tiempo…años…
El sol sigue brillando, el viento secó las lágrimas. En el hermoso y codiciado jardín, lobos al acecho pastorean a ovejas distraídas, sin memoria.
La grieta es una cicatriz abierta..